Aprende a decir NO

Dentro de toda relación existe el que concilia, y el que demanda, uno en mayor fuerza que el otro.
Por lo general las demandas suelen ser en beneficio de ambos, aunque algunas veces estas demandas suelen atentar contra la dignidad y el respeto que el otro merece. El que concilia, es el benefactor, el mediador, quien busca la mejor manera de alcanzar un objetivo. La conciliación es un acto pacífico y benigno que indica buena voluntad.
Cuando una persona se acostumbra a demandar, a exigir sin tomar en cuenta la realidad de la situación, se encuentra dentro de una posición de ataque.
No se debe jamás permitir que una persona acostumbre a hacer de la exigencia, la forma de alcanzar un determinado objetivo por mejor que este sea.
El carácter no debe ser confundido jamás con intransigencia, el temperamento no debe confundirse con imposición irracional. Antes de que se vuelva un círculo vicioso debe hablarse del asunto entre los dos y buscar una nueva modalidad de llegar a un acuerdo.
Ceder demasiado predispone a convertirse en una persona manipulable y débil, que termine haciendo siempre lo que se le impone por temor a enfrentar la consecuencia de la negativa.







