Te Kiero, hijo mío
El Blog del Amor
No existe momento más bello en la vida de un ser humano que el sentir salir de su vientre, un nuevo e inocente ser que a pesar de su fragilidad natural es también poseedor de toda la fuerza creacional de la que Dios lo dotó. Un hijo, mi hijo que tanto kiero!
Hijo mío… hemos vivido tantos instantes de inmensa emoción, juntos los dos!, desde el primer instante que supe de tu presencia me llenaste de un valor inusitado e irreverente. Te he acariciado en cada pensamiento con la sutileza y ternura que sólo una madre puede prodigar…
Me has enseñado lo infinitamente fuerte y bendecida que soy, porque en medio de los conflictos tus infantiles movimientos me han provisto de la valentía y señorío para lidiar con mis desafíos cotidianos. Cuánto he aprendido de ti y cuánto me has dado, mi dulce pequeño!.
Quisiera decirte tantas cosas, aunque sé que las adivinas en tu interior, pero al menos deseo en estas líneas tan sencillas prometerte que mientras yo exista… seré esa voz que nunca se apagará para animarte y apoyarte cuando más lo necesites! Mientras te espero, reconozco en tu presencia una maravillosa intervención divina que fue lo que te trajo a mi vida, nada es coincidencia cuando Dios hila con tanta belleza una vida tan sublime como la tuya…
Debo advertirte de tantas cosas en esta vida, sin embargo, se que lo más importante para el camino que comienza es aprender de los mínimos resbalones y tropiezos que por ser parte natural del crecimiento, recibirás… no temas pequeño mío, porque yo estaré para animarte y abrazarte con todas mis fuerzas!, Dios desde su infinita misericordia me permitirá guiarte por el complejo entramado de la vida sabiendo que cuentas conmigo hasta que el creador me lo permita!.
Mi amado hijo, no importa lo difícil que parezca alcanzar una meta, lo que realmente cuenta es alcanzarla para volverte un mejor ser humano, digno y merecedor de la gracia de Dios!, esa es la meta más sagrada y la que te ayudaré a alcanzar para que puedas disfrutar de la vida sin miedos, sin traumas ni absurdos conflictos que te impidan convertirte en un hombre a carta cabal!.
Quiero decirte que te espero con ansias infinitas, que sueño con tu carita divina y tu grácil voz enternecida llamándome… mamá!, que cada vez que cierro los ojos te contemplo maravillada y que ruego por tu vida y tu felicidad.
Yo te bendigo desde siempre y para siempre con todo mi amor de madre, para que el Dios eterno que nunca me ha desamparado, te transforme y te pula cada día como un precioso diamante… que Él así lo quiera!!.
Gracias por existir, amado hijo!!
Tu Madre que te ama!







